Nuevo Rol del docente
en la Sociedad del Conocimiento
La
transformación de la educación universitaria busca desarrollar competencias
profesionales en sus docentes, y así, mediante métodos adecuados lograr que los
estudiantes respondan a las necesidades de la sociedad. Los cambios en los paradigmas de educación
deben transformar competencias profesionales en el profesorado logrando calidad
en la educación, así hace referencia Bozu, Z. (2010), “la competencia
profesional como referente de la formación y adoptar unos métodos docentes
diseñados para conseguir que los estudiantes puedan responder a las necesidades
de la sociedad y de un mercado de trabajo cada vez más competitivo y sin
fronteras”. En la actualidad hay muchos casos donde la función docente, a nivel
universitario no es la adecuada, para el propósito que persigue el nuevo
paradigma de la educación, así lo menciona, Bozu, Z. (2009), “la profesión de
la docencia universitaria enfrenta diversos retos. Y uno de ellos es la
formación del profesorado novel”, novel se le llama al docente principiante,
que acaba de graduarse de la universidad e inicia su experiencia en una
institución educativa, el cual tiene unos conocimiento, habilidades, actitudes
adquiridas durante su carrera, momento en que posee conocimiento en el área
disciplinar y carece de otros pedagógicos.
Es
por esto que se da la transición a puesta en acción, donde adquieren
conocimientos que les permite ejercer su función docente, además de su
identidad que lo caracteriza. Los
primeros años de experiencia son fundamentales para su desempeño, aprende a
utilizar los recursos que tiene a su disposición para usarlos de acuerdo a las
necesidades del proceso de enseñanza – aprendizaje.
La
nueva educación exige docentes nuevos, ya que esta es cambiante constantemente,
es por esto la importancia del desarrollo del pensamiento complejo para la
transformación en el entorno. En la universidad se encuentran docentes
principiantes y otros con muchos años de práctica, de acuerdo a la experiencia los docentes se
pueden dividir en dos grupos, como lo menciona, Bozu, Z. (2009), “se agrupa en
dos categorías: los que ven la inducción como una etapa de transición de alumno
a profesor, mediante un proceso formativo y sistemático de iniciación en la
carrera docente y los que la ven como una etapa del proceso de desarrollo
profesional”. Los primeros deben adquirir como se mencionó en el apartado
anterior, conocimiento profesional y un equilibrio en su identidad, es decir,
autonomía y un continuo desarrollo personal.
Esto permite al docente novel adquirir competencias y habilidades,
logrando que los estudiantes piensen por si solos. Para los segundos es transformar su
pensamiento a nuevas didácticas en el proceso de enseñanza – aprendizaje, los
dos con el fin del mejoramiento en la calidad de la educación, así hace referencia
Bozu, Z. (2010):
“cambio de paradigma’ respecto al proceso de
enseñanza-aprendizaje, donde el foco del
proceso formativo pasa a ser el aprendizaje del alumno y su capacidad para
seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. Este nuevo modelo docente, con
una nueva concepción centrada en el alumno y en su proceso de aprendizaje,
requiere también impulsar una participación e implicación activa de los
profesores que deben cambiar sus roles, de enseñar lo que se sabe a ayudar a aprender,
a trabajar en equipo y a colaborar con otros docentes”.
El
cambio en los docentes deben llevar a que su enseñanza se comprenda desde lo
interdisciplinario, transdisciplinario y metadisciplinario, y así, dejar de ver
el mundo desde la simplicidad del conocimiento y verlo desde una perspectiva
más global, por esta razón, el perfil del profesor universitario será cada vez
más exigente, dice Bozu, Z (2010), “el papel del profesor que pasa de ser
instructor o transmisor de información a ser guía, facilitador del aprendizaje
del alumno, el proceso parte de quién aprende, qué aprende y cómo aprende”.
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