miércoles, 27 de febrero de 2013

Nueva Perspectiva del Docente


Nuevo Rol del docente en la Sociedad del Conocimiento

La transformación de la educación universitaria busca desarrollar competencias profesionales en sus docentes, y así, mediante métodos adecuados lograr que los estudiantes respondan a las necesidades de la sociedad.  Los cambios en los paradigmas de educación deben transformar competencias profesionales en el profesorado logrando calidad en la educación, así hace referencia Bozu, Z. (2010), “la competencia profesional como referente de la formación y adoptar unos métodos docentes diseñados para conseguir que los estudiantes puedan responder a las necesidades de la sociedad y de un mercado de trabajo cada vez más competitivo y sin fronteras”. En la actualidad hay muchos casos donde la función docente, a nivel universitario no es la adecuada, para el propósito que persigue el nuevo paradigma de la educación, así lo menciona, Bozu, Z. (2009), “la profesión de la docencia universitaria enfrenta diversos retos. Y uno de ellos es la formación del profesorado novel”, novel se le llama al docente principiante, que acaba de graduarse de la universidad e inicia su experiencia en una institución educativa, el cual tiene unos conocimiento, habilidades, actitudes adquiridas durante su carrera, momento en que posee conocimiento en el área disciplinar y carece de otros pedagógicos.

Es por esto que se da la transición a puesta en acción, donde adquieren conocimientos que les permite ejercer su función docente, además de su identidad que lo caracteriza.  Los primeros años de experiencia son fundamentales para su desempeño, aprende a utilizar los recursos que tiene a su disposición para usarlos de acuerdo a las necesidades del proceso de enseñanza – aprendizaje.

La nueva educación exige docentes nuevos, ya que esta es cambiante constantemente, es por esto la importancia del desarrollo del pensamiento complejo para la transformación en el entorno. En la universidad se encuentran docentes principiantes y otros con muchos años de práctica,  de acuerdo a la experiencia los docentes se pueden dividir en dos grupos, como lo menciona, Bozu, Z. (2009), “se agrupa en dos categorías: los que ven la inducción como una etapa de transición de alumno a profesor, mediante un proceso formativo y sistemático de iniciación en la carrera docente y los que la ven como una etapa del proceso de desarrollo profesional”. Los primeros deben adquirir como se mencionó en el apartado anterior, conocimiento profesional y un equilibrio en su identidad, es decir, autonomía y un continuo desarrollo personal.  Esto permite al docente novel adquirir competencias y habilidades, logrando que los estudiantes piensen por si solos.  Para los segundos es transformar su pensamiento a nuevas didácticas en el proceso de enseñanza – aprendizaje, los dos con el fin del mejoramiento en la calidad de la educación, así hace referencia Bozu, Z. (2010):

 “cambio de paradigma’ respecto al proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el foco  del proceso formativo pasa a ser el aprendizaje del alumno y su capacidad para seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. Este nuevo modelo docente, con una nueva concepción centrada en el alumno y en su proceso de aprendizaje, requiere también impulsar una participación e implicación activa de los profesores que deben cambiar sus roles, de enseñar lo que se sabe a ayudar a aprender, a trabajar en equipo y a colaborar con otros docentes”.

El cambio en los docentes deben llevar a que su enseñanza se comprenda desde lo interdisciplinario, transdisciplinario y metadisciplinario, y así, dejar de ver el mundo desde la simplicidad del conocimiento y verlo desde una perspectiva más global, por esta razón, el perfil del profesor universitario será cada vez más exigente, dice Bozu, Z (2010), “el papel del profesor que pasa de ser instructor o transmisor de información a ser guía, facilitador del aprendizaje del alumno, el proceso parte de quién aprende, qué aprende y cómo aprende”.

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